Dulce artesanal hecho en madera Yacaratiá Delicatessen sabor naranja, 200gr.

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Yacaratiá Delicatessen

¿Ya comiste madera?

Este emprendimiento se basa en el resultado de una especie arbórea, que era descartada en zonas forestales para la elaboración de papel, productos de carpintería o la industria de la construcción. 

Esta especie, Jacaratia Spinosa, conocia como Yacaratiá, logra alcanzar alturas de más de 18 metros en nuestra selva subtropical y se produce a través de semillas, que se dispersan en todo el territorio Misionero. 

Este alimento no convencional se enmarca en la nueva tendencia gastronómica; alimentos más sanos, naturales, y con toda la concentración de nutrientes que sólo la naturaleza en su sabio entender nos puede ofrecer. 

Este producto es apto para celíacos, pero no es aconsejable para diabéticos por su alto contenido de azúcares, Contiene minerales, que contribuyen a la fisiología del cuerpo humano.

MERMELADA DE MADERA YACARATIA Y NARANJA 

Una mermelada sabor Naranja hecha con Yacaratiá, la madera comestible que contiene 99% de agua, es furor en Misiones y fue descubierta por una extraña costumbre guaraní.

El proceso fue patentado por el ingeniero forestal Roberto Pascutti luego de pasar cinco años en la selva; se sirve como filete, o en alfajores o bombones.
Misiones es una tierra exuberante con guiños tropicales. La ruta 12 la penetra de sur a norte, cruzando pequeños pueblos con nombres con referencias hispánicas y guaraníes: Puerto Rico, El Alcázar, Garuhapé, y, más al norte, Eldorado. Allí en 1991, se produjo un descubrimiento que impactó en el mundo entero. El ingeniero forestal Roberto Pascutti halló un manuscrito jesuita que hacía mención a una extraña costumbre de los guaraníes: asaban gusanos que nacían en la corteza del yacaratiá, un árbol nativo de la selva misionera. “Él pensó que ese árbol podía comerse”, afirma Gunther Moros, chef local que rescata los productos nativos.

“Lo logró, e investigando, procesó el yacaratiá, convirtiéndola en la única madera comestible del mundo”, afirma Moros. Trabajó con la intuición, leyendo aquel manuscrito de un jesuita llamado Basalduá, relacionó el consumo de esas larvas, ricas en proteínas con la madera. “Pensó que debería tener alta concentración de minerales”, afirma Moros.

Pascutti, docente de la Universidad de Ciencias Forestales de Eldorado, pasó cinco años en la selva y luego de entrar en contacto con comunidades guaraníes, creó el proceso que patentó, volviendo comestible la madera de yacaratiá. “Es el árbol del pan”, dice Moros, en alusión a la traducción del guaraní.